Los mexicanos saludan “al héroe de la Resistencia francesa”

El general de Gaulle llega a México el 16 de marzo de 1964. El periódico Excelsior da cuenta del “inmenso entusiasmo” que este último provoca en los habitantes de la capital desde el primer día de su visita. Se estima en un millón la cantidad de personas que fueron a aclamar en las calles a aquél que a menudo es designado como “el héroe de la Resistencia”.

A lo largo de los tres días que dura su estadía, el fervor no decae. El 18 de marzo de 1964, en la Universidad de México, los servicios del orden se ven rápidamente desbordados por una multitud de estudiantes deseosos de dar muestras de su admiración a de Gaulle. En un barrio obrero de México, “nadie puede contener a mujeres y hombres de todas las clases sociales, ni siquiera a los niños que se habían acercado a saludar al héroe francés de la Segunda Guerra Mundial.”

Por todos lados, de Gaulle se encuentra con una multitud numerosa y condescendiente.

Ese recibimiento, además de reflejar “la tradicional hospitalidad” del pueblo mexicano, es una demostración del prestigio del general de Gaulle en el mundo. Un universitario mexicano describe el siguiente retrato de él:

“Acojamos con alegría y recibamos como se merece al hombre que jamás aceptó la derrota de su patria, ese heraldo moderno que no concibe a Francia sin la grandeza […], aquél que no acepta ser un mero peón sobre el tablero de las superpotencias, […] aquél que demostró que era posible amar a su patria, siendo a la vez portador de vastos designios y propuestas en materia de cooperación y ayuda en el plano internacional (Magazine de novedades, 15/03/1964).”

Al aclamar a de Gaulle, los mexicanos manifiestan su apego no sólo al hombre sino también a los principios que guían su acción y cuya inspiración suscita la adhesión de algunos: la independencia y la soberanía de los pueblos, la igualdad de las naciones en la dignidad.