La Fundación Charles de Gaulle

Una Fundación de la Memoria

En 1971, el Instituto Charles de Gaulle nacía de la voluntad de algunos hombres de mantener la memoria y el legado del general de Gaulle. Hoy, la acción de la Fundación Charles de Gaulle se inscribe a la vez en una perspectiva memorial y en una lógica de apertura a un público más amplio, especialmente a través de las nuevas tecnologías. Al asociar el nombre del general de Gaulle a las preocupaciones contemporáneas, sobre todo en los países donde su acción dejó una huella particular, la Fundación pone de relieve la actualidad de los valores que dominan el pensamiento del general de Gaulle. Es así como ha retomado la misión asignada al Instituto en el momento de su creación. 

Creado en 1971 por Pierre Lefranc, el Instituto Charles de Gaulle, presidido sucesivamente por André Malraux, Gaston Palewski y Geoffroy Chodron de Courcel, era entonces una asociación privada regida por las disposiciones de la ley de 1901. En 1991, el Instituto crea la Fundación Charles de Gaulle, cuya utilidad pública fue reconocida en el decreto del 22 de septiembre de 1992, con el fin de perpetuar su acción y de garantizar su independencia financiera. A finales de 2005, bajo el impulso de Yves Guéna, se lleva a cabo la fusión entre el Instituto y la Fundación, simplificando así las estructuras administrativas.

5 rue de Solférino. Fue en este palacete particular donde el general de Gaulle instaló la sede de su movimiento en 1947. Trabajó allí hasta 1958. Auténtico lugar de la memoria, también representa un nexo de unión entre el pasado, simbolizado por el despacho del General, y el futuro, encarnado por la Fundación Charles de Gaulle, que se esfuerza hoy por perpetuar la memoria del Hombre del 18 de junio.

Desde hace cuatro décadas, la Fundación reúne documentos relativos a la vida y obra de Charles de Gaulle. A este deber de memoria se añade una lógica de transmisión: conmemoraciones, conferencias y publicaciones se han convertido en las actividades principales de la Fundación, cuya pericia no ha dejado de fortalecerse desde entonces. Gracias a ella, el nombre de Charles de Gaulle ya no evoca solamente la acción y el pensamiento de una figura ineludible de la Historia internacional del siglo XX, sino, más ampliamente, «cierta imagen de Francia».

Por su experiencia y su creciente legitimidad en su obra de promoción del patrimonio francés, la Fundación asume hoy un nuevo desafío: la necesidad de inscribir las enseñanzas de Charles de Gaulle en una lógica contemporánea. De este modo, a lo largo de los años 2000 se ha orientado hacia proyectos innovadores, decididamente modernos, que le permiten difundir su mensaje a través de nuevos vectores de transmisión memorial. La forma evoluciona, y el fondo también: perpetuar la memoria del Hombre del 18 de junio hoy en día no es solamente dar acceso a sus enseñanzas. También es lograr que todos puedan aprovecharlas para observar con una nueva mirada las problemáticas contemporáneas.