De Gaulle y las instituciones de Francia

Testigo de la caída de la Tercera República, el general de Gaulle quedó marcado. El empeño de dotar a Francia de un gobierno estable derivado de un jefe del Estado libre de ataduras con los partidos y dotado de capacidad de maniobra en situaciones de grave peligro, fue una de sus preocupaciones primordiales. Nada era posible mientras el territorio no se viese liberado y mientras el sufragio universal no tuviese la oportunidad de expresar su voluntad.

La Asamblea Constituyente elegida en septiembre de 1945 no tardó mucho en romper las esperanzas de De Gaulle. Dicha Asamblea se negó a admitir intervención alguna del gobierno provisional en el debate constitucional. Ignorante de las causas de la debilidad del régimen desaparecido, restauró y agravó sus “vicios constitutivos”. Esa fue una de las razones de la retirada del General en enero de 1946.

Durante aquel mismo año, Charles de Gaulle expuso sus puntos de vista constitucionales en diversas ocasiones, en concreto, en Bayeux el 16 de junio. En la primavera de 1947, fundó el Reagrupamiento del Pueblo Francés, cuyo objetivo era, entre otros, la reforma de las instituciones. No se logró nada, y hubo que esperar hasta la crisis de mayo de 1958 y a la llamada del general de Gaulle por parte del Presidente Coty.

El primer acto del gobierno formado el 19 de junio de 1958 fue la presentación de un proyecto de ley constitucional que instauraba un procedimiento excepcional de revisión. Dicho proyecto tendía a otorgar al gobierno el poder de someter directamente a referéndum un proyecto de Constitución. Durante los debates, el gobierno tuvo que aceptar la inclusión de los principios que el proyecto debería poner en marcha.

Uno de los principios consistía en que el gobierno debería ser responsable ante el Parlamento. Se conservaba, por lo tanto, el régimen parlamentario salvo que sus vicios se veían corregidos; en una palabra: se saneaba.

¿En qué forma el texto constitucional promulgado el 4 de octubre de 1958 introdujo los principios impuestos por la ley del 3 de junio y cómo los aplicó el general de Gaulle, convertido en Presidente de la República?

I- Para garantizar la estabilidad y la capacidad de acción de un gobierno responsable ante la Asamblea Nacional, el constituyente recurrió a dos tipos de disposiciones. Las primeras se inspiraban en el discurso de Bayeux; otorgaban fuerza constitucional a las posiciones del general de Gaulle. El resto, propuestas por los ministros de Estado y el ministro de Justicia, consistían en la aplicación de reglas de procedimiento del parlamentarismo nacionalizado.

A- Ante el Consejo de Estado, el ministro de Justicia, Michel Debré, afirmó que el Presidente de la República sería la “piedra angular” de las nuevas instituciones.

El Presidente de la República no es una elección del Parlamento, sino la de un colegio ampliado. De él proviene el gobierno. Nombra al primer ministro y, por propuesta de este, al resto de miembros del gobierno, que no pueden ser simultáneamente miembros de la Asamblea Nacional y del Senado.

El Presidente conserva las atribuciones tradicionalmente reconocidas a los soberanos y a los jefes del Estado parlamentarios (promulgación de las leyes, negociación y ratificación de los tratados, nombramiento de cargos públicos...), todas las atribuciones ejercidas mediante actos refrendados por los ministros y de los que el gobierno asume la responsabilidad política ante las cámaras. Sobre dichos puntos, la Constitución no innova en absoluto.

Sin embargo, y he aquí la innovación capital, el Presidente garantiza mediante su arbitraje el funcionamiento regular de los poderes públicos, así como la continuidad del Estado (a. 5).

Es el hombre de las crisis que solventa los bloqueos, restablece la continuidad interrumpida y asume todas las responsabilidades en las grandes crisis nacionales.

Posee el poder de disolver la Asamblea Nacional, así como de someter ciertos proyectos o propuestas a referéndum. En el caso de crisis nacional que conlleve interrupción del funcionamiento regular de los poderes públicos, el Presidente toma por sí solo las medidas destinadas a garantizar a los poderes públicos constitucionales, en el menor plazo posible, los medios de llevar a cabo su misión (a. 16).

En dicha coyuntura excepcional, el Presidente gobierna solo.

B – El gobierno, primer ministro y ministros, establecen y guían la política de la Nación (a. 20). El primer ministro dirige la acción del gobierno, es responsable de la defensa nacional y garantiza la ejecución de las leyes. El gobierno es responsable ante el Parlamento (a. 20 y 3.). En realidad, únicamente lo es ante la Asamblea Nacional.

Aunque el Parlamento esté formado por la Asamblea Nacional y el Senado, las dos asambleas no gozan de los mismos derechos. De hecho, una de ellas, elegida mediante sufragio universal directo, puede ser disuelta. La otra, elegida mediante sufragio indirecto, no puede serlo. La igualdad entre ellas no existe sino en materia constitucional; con vistas a la adopción del resto de leyes, el gobierno puede solicitar a la Asamblea Nacional que ejerza su derecho de última palabra.

La gran novedad reside en el ajuste de las medidas destinadas a prevenir las crisis ministeriales, haciendo desaparecer sus ocasiones más frecuentes. Es lo que se denomina el parlamentarismo nacionalizado. La disposición más notable está ligada al compromiso de la responsabilidad del gobierno sobre la adopción de un texto. El texto se considera adoptado si no es votada moción de censura alguna en el plazo constitucional. Regla tomada de los proyectos de la Tercera República muriente. Deja de ser necesaria una mayoría favorable expresada.

 

II – La aplicación se mostró de inmediato bastante diferente a lo que los textos dejaban entender. Entrando en el Elíseo el 9 de enero de 1959, el General establece y guía, sin solución de continuidad, la política exterior, la política argelina y la política de defensa, al igual que lo había hecho como Presidente del Consejo, sin privarse de la intervención en el resto de ámbitos de la acción gubernamental. Ejerció, de hecho, las atribuciones cuyos actos de ejecución fueron sometidos al refrendo ministerial.

En el otoño de 1962, concluida la descolonización, el General sometió a referéndum un proyecto de ley que instituía la elección del Presidente de la República mediante sufragio universal directo. Le otorgó a la consulta el sentido de aprobación a su manera de ejercer la función presidencial. Estalló una crisis ministerial, la Asamblea Nacional se disolvió. Se adoptó el texto sometido a referéndum. En las elecciones, las formaciones políticas que habían recomendado el “no” al referéndum encajaron una agria derrota.

Quedaba por presentar la filosofía del régimen tal y como la práctica gaullista la había diseñado. El general de Gaulle lo hizo en una rueda de prensa el 31 de enero de 1964. Definió muy claramente los lugares y las tareas respectivas del Presidente de la República y aquellos del primer ministro. Queda totalmente descartado un Estado bicéfalo. Mediante la elección por sufragio universal, el pueblo otorga todo su poder al Presidente. Sobre el primer ministro recae la gestión cotidiana así como las relaciones con las asambleas, en el sentido de las orientaciones definidas por el Presidente.

Como se indica en la ficha relativa al referéndum, el general de Gaulle tuvo el empeño constante de conservar la confianza del pueblo soberano y, en numerosas ocasiones, asumió su responsabilidad ante él.