América Latina y la Francia Libre

Autor: Jean-Paul OLLIVIER
Artículo publicado en Espoir n°114, 1998, bajo el título "L’Amérique latine et la France libre"

 

En las horas sombrías de la Ocupación de Francia y desde el estallido de la desoladora noticia del armisticio de junio de 1940, son muchos los que, por doquier, franceses y extranjeros, se niegan a creer en la fatalidad del destino.

En Suramérica, la caída de París y la capitulación de una “cierta” Francia se viven como un duelo nacional.

El 19 de junio de 1940, al día siguiente de su llamamiento, el general de Gaulle lanza a todas las comunidades francesas en el extranjero el siguiente mensaje:

Os invito a nombrar al representante que mantendrá contacto directo conmigo. Enviadme por telegrama el nombre y rango de dicho representante. Amistosamente. »

Así nacen los comités de la Francia libre. En América Latina se llaman “Movimiento de los franceses libres” “Movimiento Charles de Gaulle” o incluso “Francia a pesar de todo” Su objetivo: mostrar en el extranjero el auténtico rostro de Francia, reclutar soldados, reunir fondos.

Desde entonces, de los cuatrocientos comités que se van a formar en el mundo para apoyar la acción del jefe de la Francia combatiente, en torno a trescientos se encuentran en América Latina y América Central.

El general de Gaulle recibe con satisfacción los mensajes de simpatía y adhesión que le llegan del otro lado del Atlántico, y se ve a menudo obligado a escudriñar el mapa con el fin de situar tal o cual municipio, cuyo ímpetu espontáneo en favor de la Francia libre le anima a proseguir su obra salvadora.

Los dos primeros organismos se constituyen en Río de Janeiro y en São Paulo. Pronto, se cuentan en dicho país dieciocho comités que reclutan agentes en una treintena de ciudades del territorio. Nada menos que sesenta millones de francos, de la época, serán enviados a Londres, al Comité Nacional de la Francia libre. Desde Brasil, partirán asimismo, para unirse a las fuerzas de la Francia combatiente, dos aviadores que se cubrirán de gloria: Pierre Clostermann y el futuro general Valin.

También desde Brasil, donde se ha exiliado Georges Bernanos, comparte este con la opinión mundial algunos de los más bellos escritos que haya suscitado la empresa de la Francia libre. El hombre de letras participa en la creación de los “comités de Gaulle” y se muestra profundamente conmovido por la actitud de los brasileños frente a la derrota de Francia.

Todos los países de Suramérica y la mayor parte de aquellos de América Central forman pronto su propio comité. Se cuentan una cuarentena en Argentina, cuarenta y dos en Chile, treinta y cinco en Colombia... La lista y los nombres de todos estos comités figuran en el Boletín Oficial de la Francia combatiente, con fecha de 28 de octubre de 1942.

Algunos de dichos organismos patrióticos funcionan durante toda la guerra sin la participación de ningún francés. Son muchos los que poseen sus propios periódicos. Todos gozan del apoyo de la población. El papel que desempeñan demuestra ser esencial. Mantienen la cohesión necesaria entre los franceses hostiles al régimen impuesto por el enemigo y que, con demasiada frecuencia, se ven sometidos a trabas, incluso a persecuciones por parte de los cónsules de Vichy. Muestran en tierra extranjera que los franceses, cuando son libres de expresar su voluntad, no han perdido la fe en los destinos de su patria.

Los franceses, sin duda; pero acabamos de mencionarlo: no olvidemos a los simpatizantes de América Latina que aprueban y apoyan la acción del general de Gaulle, verbigracia, con este mensaje que da fe de ello, recibido desde Perú y difundido en Lima, el 23 de noviembre de 1942, por el doctor Manuel Beltram, director de la Escuela de Bellas Artes, profesor de Letras en la capital peruana, y que manifiesta:

Considerando que Perú debe a la Nación francesa no solo los fundamentos de su organización política y las bases de la vida social, sino también el espíritu de su cultura, los ideales de su sociedad y los principios de su educación y que, con vistas a enriquecer y hacer más rigurosa la personalidad peruana resulta deseable aprovechar dicha herencia e incrementar dicha influencia.

Considerando que para los peruanos no existe más que una sola Francia, la Francia combatiente. Los que suscriben, peruanos y franceses, deciden fundar una agrupación que, bajo el nombre de Asociación cultural franco-peruana, se dedicará a fortalecer y a multiplicar los vínculos intelectuales y espirituales que unen a Perú y a Francia, así como a desarrollar la cultura francesa en el seno de la nación peruana. 

Acuerdan así solicitar al delegado del Comité Nacional francés que asuma la presidencia de honor de dicha asociación”.

Precisemos que el título del artículo es el siguiente: “Los que suscriben, peruanos y franceses.”

El 21 de febrero de 1961, el general de Gaulle, durante la recepción celebrada en su honor por los veinte jefes de misión diplomática acreditados en París, menciona con emoción precisamente este periodo doloroso de la Historia:

« [...] Si, hablando de un pasado reciente, recuerdo el torrente de cuitas, de simpatías, de esperanzas, que la desgracia inicial de Francia desencadenó en América Latina durante la Segunda Guerra Mundial, si recuerdo las adhesiones morales, materiales y políticas mediante las cuales esta prestó su apoyo a la Francia combatiente, si vuelvo sobre el indeleble entusiasmo que despertó allí la Liberación, no hago sino poner de manifiesto todo lo que hay de excepcional y de fraternal en los vínculos que unen a ambas.”