18 de junio de 1940 - Discurso desde la radio de Londres

Los líderes que, desde hace tantos años están al frente de las Fuerzas Armadas francesas, han formado un gobierno. Este gobierno, alegando la derrota de nuestro Ejército, ha entablado conversaciones con el enemigo para cesar el combate.

Es cierto, hemos sido y estamos siendo sometidos por la fuerza mecánica, terrestre y aérea, del enemigo.

Mucho más que su número, son los carros, los aviones, la táctica de los alemanes lo que nos ha hecho recular. Son los carros, los aviones, la táctica de los alemanes lo que ha sorprendido a nuestros líderes hasta llevarles a la situación en la que se encuentran hoy.

¿Pero ya se ha dicho la última palabra? ¿Hay que perder la esperanza? ¿Es definitiva la derrota? ¡No!

Creedme, yo que os hablo con conocimiento de causa os digo que nada está perdido para Francia. Los mismos medios que nos han vencido pueden hacer llegar la victoria cualquier día.

¡Porque Francia no está sola! ¡No está sola! ¡No está sola! Tiene un vasto Imperio que la apoya. Puede unirse con el Imperio británico que todavía resiste y continúa la lucha. Puede, al igual que hace Inglaterra, utilizar sin límites la inmensa industria de los Estados Unidos.

Esta guerra no se limita al desdichado territorio de nuestro país. Esta guerra no está circunscrita a la batalla de Francia. Esta guerra es una guerra mundial. Todos los errores, todos los retrasos, todo el sufrimiento no impiden que en el universo existan todos los medios necesarios para aplastar algún día a nuestros enemigos. Azotados hoy por la fuerza mecánica, en el futuro podremos vencer con una fuerza mecánica superior. El destino del mundo depende de ello.

Yo, General de Gaulle, actualmente en Londres, invito a los oficiales y soldados franceses que se encuentren en territorio británico o que se dirijan hacia aquí, con sus armas o sin ellas, invito a los ingenieros y a los obreros especialistas de las industrias armamentísticas que se encuentren en territorio británico o que se dirijan hacia aquí, a ponerse en contacto conmigo.

Pase lo que pase, la llama de la resistencia francesa no debe apagarse y no se apagará.

Mañana, como he hecho hoy, hablaré por la radio londinense.